Estado Apure - Venezuela
Diócesis
de
San Fernando
de Apure – VENEZUELA.
[Subsidio Litúrgico]
Santa Misa Crismal
Tomado del Misal Romano
MONICIÓN DE ENTRADA
Buenos días hermanos y hermanas. Bienvenidos a esta Solemne Misa Crismal, fiesta de fe y de amor en la que, como familia Diocesana, celebraremos la presencia cercana de Dios, que hecho hombre por amor, nos vivifica por la acción del Espíritu Santo.
Esta Eucaristía, la única que se celebrará durante la mañana de hoy, nos congregamos en torno al Obispo, venidos desde cada rincón de la Diócesis, para expresar la grandeza de la unidad de la única Iglesia fundada por Jesucristo, reunida bajo el cayado de un mismo pastor en esta porción de Pueblo de Dios.
En nuestra celebración, el Señor Obispo, como pastor, padre y amigo, acompañado de los sacerdotes, asistido por los diáconos, y unido a toda la asamblea, presidirá la oración para la bendición de los Óleos Santos y la plegaria de consagración del Santo Crisma, utilizados en los diferentes Sacramentos de la Iglesia a través de los cuales se nos comunica la Gracia divina. De allí el nombre que esta Eucaristía recibe: Misa Crismal.
Hoy de manera especial, agradecemos a Dios el don del Sacerdocio ministerial. La gracia conferida a través del Sacramento del Orden, hace que estos hombres de nuestro pueblo, sean instrumentos esenciales, queridos por el Señor, para colaborar con el Obispo en la misión de apacentar, regir, y santificar al pueblo Cristiano. Movidos por amor a la Iglesia, nuestros Sacerdotes renovarán sus promesas Sacerdotales y es propicia la oportunidad para pedir, como lo hemos hecho a lo largo de este año sacerdotal, muchas y santas vocaciones sacerdotales, religiosas y de laicos comprometidos, llenos de santidad apostólica, testigos, discípulos - misioneros de Cristo Resucitado.
Esta es la gran tarea que tenemos todos los católicos: llegar a ser el fermento que trasforme nuestra sociedad actual. Por eso, con esta Misa Crismal se inaugura en nuestra Diócesis de San Fernando de Apure, la II Etapa de la Misión Continental, la cual tendrá como nota característica, la formación de los Discípulos Misioneros.
A las puertas de la Semana Mayor, camino de preparación intensa a la celebración de los misterios pascuales, y del inicio del año jubilar por el bicentenario de la erección de las primeras parroquias de la Diócesis, iniciemos nuestra celebración con alegría y cantando.
RITOS INICIALES
El Obispo dice:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo.
El pueblo se santigua y responde:
Amén
El obispo:
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo estén con todos Ustedes.
El pueblo responde:
Y con Tu espíritu.
Acto Penitencial
El obispo invita a los fieles al arrepentimiento:
Al comenzar esta celebración
Eucarística en la que nos reunimos
como Familia Diocesana, pidamos a
Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con los hermanos.
Tras un breve silencio, todos reconocen sus pecados con la siguiente oración:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Llevando la mano al pecho, dicen:
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Luego prosiguen:
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios nuestro Señor.
El Obispo concluye con la absolución:
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
El pueblo responde:
Amén.
KYRIE
Señor ten piedad - Señor ten piedad
Cristo ten piedad - Cristo ten piedad
Señor ten piedad - Señor ten piedad
MONICIÓN AL GLORIA
Como pueblo de Dios, Iglesia Peregrina llamada a ser la gran comunidad misionera, unamos nuestras voces a la de los coros angélicos para entonar el himno de alabanza trinitaria, el cual debe resonar siempre en nuestro testimonio de vida cristiana.
GLORIA
Todo el pueblo recita o canta:
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo Jesucristo,
con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre.
Amén.
ORACIÓN COLECTA
|
D |
ios nuestro,
que por la Unción del
Espíritu Santo, constituiste a tu Hijo Mesías y Señor, Concédenos a nosotros, que participamos de su
Consagración Sacerdotal, dar testimonio en el mundo de su amor redentor.
Por Jesucristo nuestro Señor.
LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN A LAS LECTURAS
La Palabra de Dios llaga a nosotros y se nos ofrece en esta Sagrada Liturgia como banquete, a través del cual el Señor nos instruye, nos ilumina y nos fortalecen para continuar la obra Cristo en el mundo.
El Espíritu Santo es el protagonista en la Misión de la Iglesia; Él nos ayuda a comprender la verdad de la Palabra; y la Palabra nos hace dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo, el cual habita en nosotros desde el día de nuestro bautismo.
Ese mismo Espíritu es el que habló por los profetas, el que ungió a Jesús para anunciar la Buena noticia y el que otorga los dones y los carismas necesarios para edificar al Pueblo Cristiano.
Abramos el corazón a la Palabra y dejemos que ella nos transforme a imagen de Cristo. Escuchemos…
PRIMERA
LECTURA
Lectura del Profeta Isaías
(61, 1-3a. 6a. 8b-9)
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad; para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios; para consolar a los afligidos, los afligidos de Sión; para cambiar su ceniza en corona, su traje de luto en perfume de fiesta, su abatimiento en cánticos. Vosotros os llamaréis «Sacerdotes del Señor», dirán de vosotros:
«Ministros de nuestro Dios». Les daré su salario fielmente y haré con ellos un pacto perpetuo. Su estirpe será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor.
Palabra de Dios.
El pueblo responde:
Te alabamos Señor
SALMO
RESPONSORIAL
Sal 88, 21-22. 25 y 27
V/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
R/. Cantaré eternamente las misericordias del
Señor.
V/. Encontré a David mi siervo y lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga valeroso.
R/. Cantaré eternamente las misericordias del
Señor.
V/. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán, por mi nombre crecerá su poder. El me invocará: «Tú eres mi Padre, mi Dios, mi Roca salvadora.»
R/. Cantaré eternamente las misericordias del
Señor.
SEGUNDA
LECTURA
Lectura del Libro del Apocalipsis
(Ap 1, 5-8.)
Gracia y paz a vosotros de parte de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra.
A aquel que nos amó, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino, y hecho sacerdotes de Dios, su Padre. A Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
Mirad: El viene en las nubes. Todo ojo lo verá; también los que lo atravesaron. Todos los pueblos de la tierra se lamentarán por su causa. Sí. Amén.
Dice Dios: Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso.
Palabra de Dios
El pueblo responde:
Te alabamos Señor
ENVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas.
(Lc 4, 16-21)
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E |
n aquel tiempo fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el Libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba, y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él.
Y él se puso a decirles:
—Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.
Palabra del Señor
El pueblo responde:
Gloria a Ti Señor Jesús
HOMILIA
RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS SACERDOTALES
MONICIÓN
En esta parte de la celebración acompañamos a nuestros pastores en la renovación de sus promesas sacerdotales. Tal como lo hicieron el día de su ordenación Sacerdotal, nuestro clero diocesano, presidido por el Obispo, reafirman su compromiso de fidelidad en la entrega y en el servicio a la Iglesia, teniendo como medida y como meta, la fidelidad de Jesucristo Buen Pastor, que por amor, entregó su vida para darnos vida en abundancia.
Obispo:
Amados hijos: al conmemorar hoy el
día en que Cristo, nuestro señor,
comunicó su sacerdocio a los
apóstoles y a nosotros,
¿quieren ustedes renovar las promesas que hicieron el día de su ordenación, ante su obispo y ante el pueblo santo de Dios?
Sacerdotes:
Si, quiero.
Obispo:
¿Quieren ustedes unirse íntimamente
a nuestro señor Jesucristo, renunciando a si mismo y reafirmando los compromisos sagrados y para el servicio de su iglesia, hicieron ustedes con alegría el día de su ordenación sacerdotal?
Sacerdotes:
Si, quiero.
Obispo:
¿Quieren ser fieles dispensadores de
los misterios de Dios, por medio de la
sagrada eucaristía y de las demás
acciones litúrgicas, y cumplir fielmente con el sagrado oficio de
enseñar, a ejemplo de Cristo, cabeza y pastor, no movidos por el deseo de los bienes terrenos, sino impulsado solamente por el bien de los hermanos?
Sacerdotes:
Si, quiero.
Enseguida el obispo, dirigiéndose al pueblo, prosigue:
Obispo:
Y ustedes, queridos hijos, oren por sus sacerdotes; que el Señor derrame abundantemente sobre ellos sus dones celestiales, para que sean fieles ministros de Cristo, Sumo Sacerdote, y los conduzcan a ustedes hacia él, que es la fuente única de la salvación.
Cantado:
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.
Obispo:
Oren también por mi, para que sea fiel al ministerio apostólico, encomendado a mis débiles fuerzas, y que sea entre ustedes una imagen viva y cada vez mas perfecta de Cristo Sacerdote, Buen Pastor, Maestro y Servidor de todos.
Cantado:
Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.
Obispo:
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E |
l Señor nos conserve en su amor y nos lleve a todos, pastores y ovejas, a la vida eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Asamblea:
Amén.
SALUDO DE PAZ
MONICIÓN:
Después de haber renovado sus promesas sacerdotales, los Presbíteros manifiestan su amistad, cercanía y obediencia al Obispo diocesano, quién a su vez les da una palabra estimulo para vivir con fidelidad el gran don del ministerio recibido. Todo esto en un clima de fraternidad y alegría. Lo cual se expresa con el abrazo de paz.
Nosotros como Pueblo de Dios, nos unimos a esta alegría y les damos un fuerte aplauso.
Después del aplauso, mientras los sacerdotes reciben el saludo del Sr. Obispo, se puede entonar un canto vocacional.
PRESENTACIÓN DE LOS OLEOS Y LAS ESPECIES EUCARÍSTICAS
Al fondo de la Catedral se organiza la procesión: encabeza el Turiferario humeante; luego el Crucífero entre dos ciriales y mas atrás los ministros que traen los Óleos que serán bendecidos y el Crisma que será consagrado.
MONICIÓN:
Se organiza la procesión para ofrecerle al Señor los mismos dones que Él nos ha dado: los ministros consagrados presentan los Oleos que se bendecirán y el Crisma que será consagrado. Luego, algunos discípulos misioneros traen al Altar el Pan y el Vino, sobres los cuales el Obispo y nuestros sacerdotes invocarán la unción del Espíritu Santo, para que estas especies se transformen en el Cuerpo y la Sangre del Señor Jesús que vive eternamente.
En estos dones están representados los logros, y proyectos, las luchas y preocupaciones pastorales de todas las comunidades parroquiales de nuestra Diócesis; la Vocación de nuestros sacerdotes y religiosas, la perseverancia de nuestros seminaristas, el trabajo de los Grupos de apostolado, las intenciones y necesidades de todas las familias cristianas, de los pobres, de los excluidos…
En fin, todo lo que somos y todo lo que tenemos lo traemos ante el Señor, para que se renueven en la Eucaristía.
Canto de Ofertorio.
LITURGIA EUCARISTICA
Al ofrecer el pan, el Obispo dice:
Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos: él será para
nosotros pan de vida.
El diácono o el sacerdote dice en voz baja mientras pone vino y un poco de agua en el cáliz:
El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de quien ha querido compartir nuestra condición humana.
Al ofrecer el vino, el obispo dice:
Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos: él será para
nosotros bebida de salvación.
El obispo, inclinado, dice en secreto:
Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.
Mientras el obispo se lava las manos, dice en secreto:
Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado.
El celebrante se va al centro del altar y, de cara al pueblo, dice:
Orad, hermanos, para que este sacrificio mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El pueblo responde:
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
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T |
e pedimos Señor,
que la eficacia de este sacrificio nos purifique de nuestros pecados y nos de fortaleza para vivir como verdaderos hijos tuyos.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
El pueblo responde:
Amén.
PREFACIO
El Sacerdocio de Cristo y ministerio de los Sacerdotes
O/. El señor este con ustedes.
A/. Y con su espíritu
O/. Levantemos el corazón.
A/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
O/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
A/. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que constituiste a tu único hijo
Pontífice de la alianza nueva y eterna por la unión del Espíritu Santo, y determinaste, en tu designo salvífico, perpetuar en la Iglesia su único Sacerdocio.
Él no sólo ha conferido el honor del sacerdocio real
a todo su pueblo santo,
sino también, con amor de hermano, ha elegido a hombres de este Pueblo, para que, por la imposición de las manos, participen de su sagrada misión.
Ellos renuevan en nombre de Cristo el Sacrificio de la Redención, y preparan a tus hijos el banquete pascual, donde el Pueblo santo se reúne en tu amor, se alimenta y se fortalece con tus Sacramentos.
Tus Sacerdotes, Señor, al entregar su vida por ti y por la salvación de los hermanos, van configurándose a Cristo, y así dan testimonio constante de fidelidad y amor.
Por eso, nosotros, Señor, con los Ángeles y los santos cantamos tu gloria diciendo:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
CÁNON ROMANO
El obispo, con las manos extendidas, dice:
|
P |
adre misericordioso,
te pedimos humildemente
por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
Junta las manos y dice
que aceptes y bendigas
Traza, una sola vez, el signo de la cruz sobre el pan y el vino conjuntamente diciendo:
estos † dones, este Sacrificio Santo
y puro que te ofrecemos,
Con las manos extendidas prosigue
ante todo,
por tu Iglesia Santa y Católica,
para que le concedas la paz,
la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N,
conmigo indigno siervo tuyo,
y todos los demás obispos
que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.
CONMEMORACIONDE LOS VIVOS
|
A |
cuérdate, Señor, de tus hijos (breve silencio)
y de todos los aquí reunidos,
cuya fe y entrega bien conoces;
por ellos y todos los suyos,
por el perdón de sus pecados
y la salvación que esperan,
te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen,
este Sacrificio de alabanza,
a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.
CONMEMORACIÓN DE LOS SANTOS
|
R |
eunidos en comunión con toda la Iglesia,
veneramos la memoria, ante todo,
de la gloriosa siempre Virgen María,
Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;
la de su esposo, San José;
la de los santos apóstoles y mártires
Pedro y Pablo, Andrés
[Santiago y Juan,
Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé,
Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto,
Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano,
Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo,
Cosme y Damián]
y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.
[Por Cristo, nuestro Señor. Amén.]
El Obispo, con las manos extendidas, prosigue:
|
A |
cepta, Señor, en tu bondad,
esta ofrenda de tus siervos
y de toda tu familia santa;
ordena en tu paz nuestros días,
líbranos de la condenación eterna
y cuéntanos entre tus elegidos.
Junta las manos
[Por Cristo nuestro Señor. Amén.]
Extendiendo las manos sobre las ofrendas El Obispo dice:
|
B |
endice y santifica, oh Padre, esta ofrenda, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti, de manera que sea para nosotros Cuerpo y Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro
Señor.
Junta las manos
El cual, la víspera de su Pasión,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó pan en sus santas y venerables manos
Eleva los ojos
y, elevando los ojos al cielo, hacia ti,
Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco
|
T |
OMAD Y COMED TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco:
|
T |
OMAD Y BEBED TODOS DE
ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL
CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRES PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA".
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.
El obispo dice una de las siguientes formulas:
I
Este es el sacramento de nuestra fe.
O bien:
Este es el Misterio de nuestra fe.
El pueblo responde:
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!
II
Aclamad el misterio de la redención.
El pueblo responde:
Cada vez que comemos de este Pan
y bebemos de este Cáliz,
anunciamos tu muerte, Señor,
hasta que vuelvas.
III
Cristo se entregó por nosotros.
El pueblo responde:
Por tu Cruz y su Resurrección
nos has salvado, Señor.
Después el obispo, con las manos extendidas dice:
|
P |
or eso, Padre,
nosotros, tus siervos,
y todo tu Pueblo Santo,
al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor;
de su santa Resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos,
te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado,
el sacrificio puro,
inmaculado y santo:
pan de vida eterna
y cáliz de eterna salvación.
Y prosigue:
Mira con ojos de bondad esta
ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe,
y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.
Inclinando, con las manos juntas, prosigue:
|
T |
e pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel,
para que cuantos recibimos
el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo
al participar aquí de tu altar,
Se endereza y se signa diciendo:
seamos colmados de gracia y bendición.
[Por Cristo, nuestro Señor. Amén]
CONMEMORACIÓN DE LOS DIFUNTOS
|
A |
cuérdate también, Señor,
de nuestros hermanos N y N
difuntos que nos han precedido
con el signo de la fe y
duermen ya el sueño de la paz.
Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes se quiere orar:
A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles
el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.
Junta las manos
[Por Cristo, nuestro Señor. Amén]
Con la mano derecha se golpea el pecho, diciendo:
|
Y |
a nosotros, pecadores, siervos tuyos,
Con las manos extendidas prosigue:
que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea
de los santos apóstoles y mártires:
Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé,
[Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro,
Felicidad y Perpetua,
Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia]
y de todos los santos;
y acéptanos en su compañía
no por nuestros méritos,
sino conforme a tu bondad.
El Obispo, juntando las manos, prosigue:
|
P |
or Cristo, Señor, nuestro,
por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.
BENDICIÓN DEL ÓLEO DE LOS ENFERMOS
MONICIÓN:
El Obispo bendice en este momento el Oleo de los Enfermos. Tal como lo atestigua el Apóstol Santiago y lo confirma la tradición de la Iglesia, este Oleo bendito es utilizado para administrar el sacramento de la Unción de los Enfermos a quienes padecen males espirituales y corporales, o están en peligro de muerte, otorgándoles la fortaleza necesaria para soportar los sufrimientos, resistir al mal y obtener el perdón de sus pecados.
El Ministro que llevo la vasija del Óleo de los enfermos, la acerca al altar y la sostiene delante del obispo, que lo bendice diciendo la siguiente oración.
Obispo:
|
S |
eñor Dios,
padre de todo de
todo consuelo, que has querido sanar las dolencias de los enfermos por medio de tu Hijo: escucha con amor la oración de nuestra fe y derrama desde el cielo tu Espíritu Santo Paráclito sobre este óleo.
Tu que has hecho que el leño verde del olivo produzca aceite abundante para vigor de nuestro cuerpo,
enriquece con tu bendición este óleo para que cuantos sean ungidos con Él sientan en cuerpo y alma
tu divina protección y experimenten
alivio y salud en sus dolores.
Que por tu acción, Señor, este aceite sea para nosotros Óleo santo en nombre de Jesucristo Nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos
de los siglos.
A/. Amen.
Acabada la bendición la vasija del óleo de los enfermos se lleva de nuevo a su lugar y la Misa prosigue como de costumbre.
Toma la patena, con el pan consagrado, y el cáliz y, sosteniéndolos elevados, dice:
|
P |
or Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
A/. Amen.
RITO DE COMUNIÓN
Una vez que el Obispo ha dejado el cáliz y la patena, dice:
Fieles a la recomendación del
Salvador y siguiendo su divina
enseñanza, nos atrevemos a decir:
O bien:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios,
digamos confiadamente
la oración que Cristo nos enseñó:
O bien:
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza:
O bien:
Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vinculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:
Extiende las manos y, junto con el pueblo continúa:
|
P |
adre nuestro que estás en el cielo santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
El obispo, con las manos extendidas, prosigue él solo:
Líbranos de todos los males, Señor
y concédenos la paz en nuestros
días, para que ayudados por tu
misericordia, vivamos siempre libres
de pecado y protegidos de toda
perturbación, mientras esperamos la
gloriosa venida de nuestro Salvador
Jesucristo.
El pueblo concluye la oración aclamando:
Tuyo es el reino,
tuyo el poder y la gloria,
por siempre, Señor.
El obispo, con las manos extendidas, dice en voz alta:
Señor Jesucristo,
que dijiste a tus apóstoles:
'La paz os dejo, mi paz os doy',
no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y,
conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas por los siglos de
los siglos.
El pueblo responde:
Amén.
El obispo, extendiendo y juntando las manos, añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes.
El pueblo responde:
Y con tu espíritu.
Luego añade:
Daos fraternalmente la paz.
Y todos, según la costumbre del lugar se dan la paz.
El obispo deja caer en el cáliz una parte del pan consagrado, diciendo en secreto:
El Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor
Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para
nosotros alimento de vida eterna.
Mientras tanto se canta o se recita:
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.
El obispo reza la oración para la comunión.
Señor Jesucristo, la comunión de tu
Cuerpo y de tu Sangre no sea para mí
un motivo de juicio y condenación,
sino que, por tu piedad, me aproveche
para defensa de alma y cuerpo y como
remedio saludable.
El Obispo hace genuflexión, toma el pan consagrado, lo eleva y lo muestra al pueblo, diciendo:
Este es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del
Señor.
Y, juntamente con el pueblo, añade:
Señor, no soy digno de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Después de comulgar el Obispo, se lee la Monición a la Comunión. Luego se acercan al altar los Presbíteros concelebrantes para comulgar.
ORACION COMUNION
|
C |
oncédenos Dios todopoderoso, que renovados por tus sacramentos,
podamos irradiar en el mundo
el amor de Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
El pueblo responde:
Amén.
BENDICIÓN DEL ÓLEO DE LOS CATECÚMENOS
MONICIÓN:
En este momento de la celebración, el Sr. Obispo bendice el Óleo de los Catecúmenos. Por medio de este Óleo bendito se prolonga el efecto de los exorcismos bautismales antes de llegar a la fuente de la vida para renacer de ella; los candidatos al bautismo son fortalecidos para que puedan renunciar al pecado.
Dicha la oración después de la comunión, los ministros colocan las vasijas con los oleos que se han de bendecir sobre una mesa que se ha dispuesto oportunamente en medio del presbiterio.
El obispo, teniendo a ambos lados suyos a los presbiterios concelebrantes forman un semicírculo y procede a la bendición del óleo de los catecúmenos y la consagración del Crisma.
Estando todo dispuesto, el obispo, de pie y cara al pueblo, con las manos extendidas, dice la siguiente oración de bendición del óleo de los Catecúmenos:
Obispo:
|
S |
eñor Dios,
fuerza y defensa de tu pueblo,
que has hecho del aceite un símbolo de vigor, dígnate bendecir este Óleo
y concede tu fortaleza a los
catecúmenos que han de ser ungidos con el, para que,
al aumentar en ellos el conocimiento
de las realidades divinas
y la valentía en el combate de la fe,
vivan mas hondamente el Evangelio de Cristo, emprendan animosos la tarea cristiana y, admitidos entre tus hijos de adopción, gocen de la alegría de sentirse renacidos y de formar parte de la iglesia.
Por Jesucristo, nuestro señor.
El pueblo responde:
Amén.
CONSAGRACIÓN DEL SANTO CRISMA
MONICIÓN:
Nos unimos en oración con nuestro Obispo diocesano que a continuación soplará sobre este aceite de oliva mezclado con finos aromas, para infundir en ellos el Espíritu Santo que, como sucesor de los Apóstoles, Él posee en plenitud. Luego pronunciará la solemne plegaria con la que consagrará el Santo Crisma. Crisma viene de la palabra Cristo, que significa Ungido. En las Sagradas Escrituras, son ungidos aquellos que reciben una misión: los reyes, los profetas y el mismo Señor Jesucristo. Por eso, el Santo Crisma es utilizado en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación y el Orden Sacerdotal. Cuando se marca a los creyentes con este Óleo Consagrado, estos son capacitados para asumir con radicalidad su nueva realidad de Discípulos misioneros de Jesucristo.
Seguidamente el obispo derrama los aromas sobre el óleo y hace el crisma en silencio, a no ser que ya estuviese preparado de antemano. Una vez hecho esto, dice lo siguiente:
Obispo:
Hermanos: pidamos a Dios padre todo poderoso que se digne bendecir y santificar este ungüento para que ellos cuyos cuerpos van hacer ungidos con el sientan interiormente la unión de la
banda divina y sean dignos de los
frutos de la redención.
Entonces el obispo sopla sobre la boca de la vasija del crisma.
Luego el Obispo, con las manos extendidas, prosigue:
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S |
eñor Dios, autor de todo crecimiento y de todo progreso espiritual: recibe complacido la acción de gracias que gozosamente, por nuestro medio, te dirige la iglesia.
Al principio del mundo, tú mandaste
que de la tierra brotasen árboles
que dieran frutos, y entre ellos el olivo, que ahora nos suministra el aceite con el que hemos preparado el Santo Crisma.
Ya David, en los tiempos antiguos,
previendo con espíritu profético
los sacramentos que tu amor instituirá a favor de los hombres,
nos invitaba a ungir nuestros rostros
con óleo, en señal de alegría.
También, cuando en los días del diluvio las aguas purificaron los pecados de la tierra,
una paloma, signo de la Gracia
futura, anunció con un ramo de olivo la restauración de la paz entre los
hombres.
Y en los últimos tiempos, el símbolo de la unción alcanzó su plenitud: después que el agua bautismal lava los pecados, el Óleo Santo consagra nuestros cuerpos y da paz y alegría a nuestros rostros.
Por eso, Señor, tú mandaste a tu siervo Moisés que, tras purificar en el agua a su hermano Aarón, lo consagrase sacerdote con la unción de este Óleo.
Todavía alcanzo la unción mayor
grandeza cuando tu Hijo, nuestro
Señor Jesucristo, después de ser
bautizado por Juan en el Jordán recibió el Espíritu Santo en forma de paloma y se oyó Tu voz declarando que Él era tu Hijo, el amado en quien te complacías plenamente.
De este modo se hizo manifiesto
que David ya hablaba de Cristo cuando dijo: “El Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de jubilo entre todos tus compañeros”.
Todos los con celebrantes, en silencio, extienden la mano derecha hacia el crisma, y la mantienen así hasta el final de la oración.
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A |
la vista de tantas maravillas,
te pedimos, Señor,
que te dignes santificar con tu
bendición † este Óleo y que,
con la cooperación de Cristo, tu Hijo,
de cuyo nombre le viene a este Óleo el nombre de Crisma,
infundas en Él la fuerza del Espíritu
Santo con la que ungiste a sacerdotes, reyes, profetas y mártires, y hagas que
este Crisma sea sacramento de la
plenitud de la vida cristiana para todos los que van a ser renovados por el baño espiritual del Bautismo;
haz que los consagrados por esta
unción, libres del pecado en que
nacieron, y convertidos en templo de tu divina presencia, exhalen el perfume de una vida santa; que, fieles al sentido de la unción, vivan según su condición de reyes, sacerdotes y profetas, y que este Óleo sea para cuanto renazcan del agua y del Espíritu Santo, Crisma de Salvación, les haga participes de la vida eterna y herederos de la gloria celestial.
Te pedimos, Señor, que mediante el poder de tu Gracia hagas que esta mezcla de aceite y perfume sea para nosotros instrumento y signo de tus bendiciones; derrama sobre nuestros hermanos, cuando sean ungidos con este Crisma, la abundancia de los dones del Espíritu Santo, y que los lugares y objetos consagrados por este Óleo sean para tu pueblo motivo de santificación.
Pero ante todo, Señor,
te suplicamos que por medio del
Sacramento del Crisma hagas crecer a tu Iglesia en el numero de santidad de sus hijos, hasta que, según la medida de Cristo, alcancen aquella plenitud en la que Tú, en el esplendor de tu gloria, junto con tu Hijo y en la unidad del Espíritu Santo, lo serás todo en todos.
Por los siglos de los siglos.
El pueblo responde:
Amén.
ENTREGA DE LA CAMPAÑA COMPARTIR
MONICION:
La Misión de la Iglesia es Evangelizar; esto es, anunciar el mensaje de Jesucristo a todas las personas y en todos los ambientes, para que de esta manera, con la fuerza del Evangelio, en nuestro pueblo reine la justicia, la libertad y la paz. Y en esta tarea todos los bautizados somos corresponsables. Como signo concreto de esta misión, todas las Parroquias, Vicarías, Instituciones y movimientos de apostolado, hacen entrega de la Campaña Compartir, destinada por la Iglesia Venezolana para el sostenimiento real de la educación de los más desposeídos.
Y a continuación se van nombrando las Parroquias por Arciprestazgos.
MONITOR:
Arciprestazgo San Fernando.
PARROQUIA San Fernando Rey – Catedral.
Su Párroco y Coordinador del Arciprestazgo, Padre Juan Carlos Pérez.
PARROQUIA Santuario María de la Medalla Milagrosa.
Su Párroco: Padre Dagoberto Zambrano.
PARROQUIA Ntra. Sra. del Valle.
Su Administrador Parroquial: Padre Wilmer Vásquez.
PARROQUIA María Auxiliadora.
Su Párroco y Vicario de Pastoral de la Diócesis: Padre Álvaro Méneses.
Capilla Filial Ntra. Sra. de Lourdes Caramacate
PARROQUIA Ntra. Sra. De Coromoto.
Su administrador parroquia: Padre Carlos Macías.
PARROQUIA Cristo Rey.
Su Administrador Parroquial: Padre José Fernández.
VICARÍA Ntra. Sra. de Guadalupe.
Su Encargado: Seminarista Ender Moissant.
Arciprestazgo Inmaculada Concepción
PARROQUIA Inmaculada Concepción (Biruaca).
Su Párroco y Arcipreste: Padre Rodolfo Peña.
PARROQUIA Santa Bárbara de Arichuna.
Su Administrador Parroquial: Padre Idalfred Valle.
PARROQUIA San Martín de Porres (El Recreo).
Su Administrador Parroquial: Padre Jesús Fuentes Popa.
PARROQUIA Sagrada Familia (Llano Alto).
Su Administrador Parroquial: Padre Claudio Aguirre.
PARROQUIA Santa Lucia (La Guamita).
Su Administrador Parroquial: Diácono Geomar Gómez
PARROQUIA San José María Escrivá de Balaguer.
Su Párroco: Padre Claudio Aguirre.
CUASI PARROQUIA Ntra. Sra. del Rosario (La Morenera – Luis Herrera, Santa Teresa).
Su Encargado: Seminarista Raúl Linares.
Arciprestazgo San Juan Evangelista
PARROQUIA San Juan Evangelista (San Juan de Payara).
Su Párroco, Coordinador del Arciprestazgo y Vicario Episcopal para los Religiosos y Religiosas: Padre Eliomar Valera.
PARROQUIA San Rafael Arcángel, San Rafael de Atamaica.
Su Administrador Parroquial: Padre José Ramírez.
PARROQUIA Ntra. Sra. del Carmen (Puerto Páez).
Su Párroco: Padre Otto Benaventta Perdomo.
PARROQUIA San Miguel Arcángel (Cunaviche).
Su Administrador Parroquial: Padre Ricardo Flores.
RECTORÍA de la Misión del Santo Cristo del Capanaparo.
Su Encargado: Seminarista Alfredo Bencomo.
Arciprestazgo El Nazareno
PARROQUIA Santuario Diocesano Jesús Nazareno de Achaguas.
Su Párroco, Coordinador del Arciprestazgo y Vicario General de la Diócesis: Padre Antonio Pérez.
PARROQUIA Nuestra Señora de Fátima (Achaguas).
Su Administrador Parroquial: Padre Alexander Bohórquez.
PARROQUIA Nuestra Señora del Carmen (Guasimal).
Su Administrador Parroquial: Padre Antonio Pérez.
PARROQUIA Nuestra Señora del Rosario (Apurito).
Su Administrador Parroquial: Padre Reinaldo García.
PARROQUIA Nuestra Señora del Carmen (Guachara).
Su Administrador Parroquial: Padre Antonio Pérez.
PARROQUIA San José del Yagual.
Sus Vicarias: Hermanas Misioneras de Jesucristo.
PARROQUIA Nuestra Señora de Coromoto, El Samán.
Sus Vicarias: Hermanas Dominicas de Santa Rosa de Lima.
Arciprestazgo San Miguel Arcángel
PARROQUIA San Miguel Arcángel (Mantecal).
Su Párroco y Coordinador del Arciprestazgo: Padre Onny Vera.
PARROQUIA San José (Elorza).
Su Párroco: Padre Alberto Gómez
PARROQUIA Nuestra Señora de los Angeles (Bruzual).
Su Administrador Parroquial: Padre Julio Antunez.
PARROQUIA Santísima Trinidad (Trinidad de Orichuna).
Su Administrador Parroquial: Padre Carlos Zarramera.
Arciprestazgo Ntra. Sra. del Carmen
PARROQUIA Nuestra Señora del Carmen (Guasdualito).
Su Párroco y Coordinador del Arciprestazgo: Padre Jonny Veramendy, de la Congregación de Padres Jesuitas.
PARROQUIA María Reina (Vara de María y Caucagua, Guasdualito).
Su Administrador Parroquial: Padre Alvaro Medina, del Ordinariato Militar.
PARROQUIA San José del Amparo.
Su Administrador Parroquial: Padre Héctor Herrera.
PARROQUIA San Camilo de Lelis (El Nula).
Su Párroco y Vicario Episcopal para el Alto Apure: Padre Acacio Belandria, de la Congregación de Padres Jesuitas.
PARROQUIA San Simón y San Judas (Ciudad Sucre).
Su Administrador Parroquial: Padre Peddro Herrera, de la Diócesis de San Cristóbal.
PARROQUIA San Francisco de Asís (La Victoria).
Su Administrador Parroquial: Padre Nerio Portillo.
PARROQUIA San Juan de Mata, Palmarito.
Sus vicarias: Hermanas de la Presentación de Granada.
CUASI PARROQUIA San Isidro Labrador (Guacas de Rivera).
Su Administrador Parroquial: Padre Héctor Herrera.
Congregaciones Religiosas, Colegios e Centros Católicos de Educación.
Colegio DIOCESANO SAN FERNANDO.
Colegio SAGRADA FAMILIA y Hermanas Dominicas Misioneras de la Sagrada Familia.
CASA HOGAR SAN FERNANDO y Hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús.
COLEGIO SANTA MARIA MICAELA y Hermanas Adoratrices.
CENTRO DE FORMACION FAMILIAR CRISTO REY – Acción Católica.
CENTRO Teresiano - Hermanas Teresianas (Biruaca).
Hermanas de Los Ancianos Desamparados (Biruaca).
Centro de Nutrición Madre Teresa de Calcuta - Comunidad Jesús El Señor (San Fernando).
Hermanas del Santo Ángel de la Guarda (Arichuna).
CENTRO APEP “San Martín de Porres” - El Recreo.
E. B. GRANJA “PADRE GUMILLA”-FE Y ALEGRÍA (La Guanota).
ESCUELA NTRA. SRA. de COROMOTO. Asopica – La Macanilla.
COLEGIO SNTA ROSA DE LIMA - Hermanas Dominicas (Guasdualito).
Hermanas Médicas (El Nula).
Hermanas Compasionistas (Guasdualito).
Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor (El Nula).
CECAL (El Amparo).
FE Y ALEGRIA (Guafita).
CENTRO TEOLOGICO PASTORAL “PADRE ANGEL CÓRDOVA” (Achaguas).
Después de nombrar a todas las instituciones e instancias de Iglesia, los monitores intervienen para invitar a los fieles a retomar el hilo de la Celebración.
MONICIÓN:
La Solidaridad es una de las notas características de la vida Cristiana. Hoy hemos dado nuestro aporte concreto para contribuir con el bienestar de nuestros hermanos mas necesitados. Este es el objetivo principal de la Campaña Compartir que cada año promueve la Conferencia Episcopal Venezolana. Ahora nos ubicamos en nuestros puestos y nos disponemos a recibir la bendición de Dios.
RITO DE CONCLUSION Y BENDICION
Obispo:
Que Dios, Padre de misericordia,
que en la Pasión de su Hijo les dio ejemplo de amor, les conceda que, por su servicio a Dios y a los hombres, reciban el don inefable de su bendición.
A/. Amén.
Obispo:
Para que obtengan la gracia de la vida sempiterna, de Aquel, por cuya muerte en el tiempo, ustedes se han librado de la muerte eterna.
A/. Amén.
Obispo:
Y así, imitando su ejemplo de humildad, participen un día en su resurrección gloriosa.
A/. Amén.
Obispo:
Y la Bendición de Dios † Padre,
† Hijo y † Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca siempre.
A/. Amén.
Obispo:
Con el auxilio del Señor, que nos invita al Discipulado y a la Misión, podemos ir en Paz.
A/. Amén.
Mientras el Obispo se prepara para impartir la bendición, se dice la siguiente monición:
MONICIÓN:
Hermanos, con la Bendición de nuestro Pastor ha culminado esta Solemne Eucaristía que ha tenido un realce eminentemente Sacerdotal. Ahora nos toca manifestar con nuestras obras el misterio que hemos celebrado, comunicando a todos la grandeza del amor de Dios y nuestra pertenencia a su Santa Iglesia. Apure: es tu Hora de gracia; Escucha, aprende y anuncia.
Dada la bendición Final, el obispo pone incienso y se organiza la profesión hacia la sacristía. Los oleos bendecidos son llevados por sus ministros inmediatamente después de la cruz. En la sacristía, el obispo, oportunamente, puede advertir a los presbíteros como hay que tratar y venerar los oleos, y también como hay que conservarlos cuidadosamente.
†
[Subsidio Litúrgico]
Santa Misa Crismal
Diócesis de San Fernando de Apure
VENEZUELA – MARZO 2010