Estado Apure - Venezuela

 

Lectura orante

 

Orar, Celebrar y vivir LA PALABRA DE DIOS.

 

[Subsidios Litúrgicos - Diócesis de San Fernando de Apure]

 

 


La Lectura Orante (o Lectio Divino) es un método muy antiguo de estudio y oración con la Palabra de Dios.

 

“La Lectura orante, bien practicada, conduce al encuentro con Jesús, al modo de tantos personajes del Evangelio” (DA 249).

 

¡Saboreemos pues, el mensaje que el Señor nos tiene para este domingo!

 

 

 

 

LECTURA ORANTE

V Domingo del Tiempo PASCUA, Ciclo “C”

 

 

*      Comencemos, INVOCANDO AL ESPIRITU SANTO

 

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

 

Envía tu Espíritu y todo será creado.
Y repuebla la faz de la tierra.

 

Oh Dios, que has iluminado
los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo;
háznos dóciles a sus inspiraciones,
para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

 

 

 

*      EL EVANGELIO:

 

 

San Juan 13, 31-33.34-35

 

“Cuando Judas salió del cenáculo, Jesús dijo: Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, también Dios lo glorificará en sí mismo y le glorificará pronto.

Hijitos, poco tiempo voy a estar ya con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros como Yo los he amado; y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos”.

 

 

 

 

*      Primer paso

Profundicemos: ¿Qué dice el Texto?

 

Llegamos a la 5ta semana de resurrección y la liturgia nos ofrece, para darle mayor sentido a este itinerario de pascua, el fundamento más vital de la experiencia cristiana: el AMOR. Pero un amor que, según el evangelio de Juan (13, 31-33a.34-35a), une de modo estrecho dos aspectos: la gloria del Hijo y el Padre y el mandamiento nuevo del Señor.

Jesús comienza diciendo: “Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él”. Se trata de un anticipo en el que Jesús, antes de su pasión, da a la muerte un vuelco total: Aquí y en esta historia, una vida vivida como lo ha hecho Jesús, traspasa ya las barreras de la muerte.

Seguidamente Jesús da un nuevo mandamiento a sus discípulos: “que se amen los unos a los otros como Yo los he amado”. Se trata de la medida, el tamaño y hondura del amor y del servicio. El distintivo de los amigos y amigas en el Señor, no será otra cosa sino el amor al estilo de Jesús.

Este mandamiento de Jesús no deja de sorprendernos, porque estamos tan acostumbrados a amar y servir según nuestra medida, que llegamos al extremo de justificar nuestros pequeños y endebles gestos de servicio y generosidad. Pero para el cristiano, incluso para todo hombre y mujer, la medida del amor no está en sí mismo. Sería mezquino reducir el amor y la misericordia al tamaño de nuestro corazón y al tamaño de nuestra efímera existencia.

Amar como nos ama el Señor es pasión por las personas y por la vida. De ahí que quien aprende a amar y a tratar como lo hace Jesús, construye amistad superando cualquier obstáculo, porque ha descubierto que ha sido y sigue siendo amado. Si quisiéramos dar todo el sentido que tiene este mandato fundamental de Jesús, pudiera servirnos esta frase: “la auténtica altura humana de todo hombre y de toda mujer es la altura de su amor y de su servicio”.

Los cristianos y todo el que se sienta realmente humano, ama a partir de un “amor mayor” en el que se ha descubierto profundamente amado, perdonado y sanado. Sabe que no le toca a él poner las condiciones o límites del amor. Sabe muy bien que el amor auténtico es un don y una gracia. Por eso, si quiere autenticidad ha de amar fijando los ojos en Jesús de quien procede un amor tan desmedido.

Con frecuencia nos preguntamos por la poca vida que hay en nuestra familia, trabajo, comunidades cristianas y religiosas, sin acertar con las causas reales. Y debería ser tan difícil. Bastaría que asumiéramos con todo el riesgo que supone, el mandamiento nuevo del Señor, de amarnos como Él nos ama. Sólo así tendríamos el gozo de experimentar que todo empezaría a ser diferente. Todo comenzaría a ser nuevo.

El amor con el que Jesús nos ama lo aprendió de su Padre, y el Padre ama creando y recreando todo. Jesús recibió del Padre una manera fecunda de relacionarse que da consistencia a las personas porque las sirve, las acompaña, las cuida, les exige desde la realidad propia de cada cual y hasta da la vida por ellas. Su modo de amar es personal y personalizador. Si nos atrevemos a amar como Él nos ama, podremos comunicar vida y esperanza en cualquier circunstancia en la que nos encontremos.

(Centro de Espiritualidad y Pastoral – Venezuela. Compañía de Jesús)

 

Otras CLAVES PARA LA LECTURA:

- El Cenáculo es una palabra de origen Latino (Cenaculum, comedor) y hace referencia al lugar en Jerusalén donde Jesús celebró la última cena con sus discípulos. Luego con esta palabra se designó el “Lugar de la Reunión” donde los creyentes tuvieron la experiencia de Cristo Resucitado. Así también en Juan 20, 24-29 (La escena de Tomás) y Hechos 2,1 (el día de Pentecostés). Los cenáculos dieron origen, con el paso del tiempo, a los templos.

 

Mirando el texto, responde lo siguiente:

¿A quiénes dirige Jesús estas Palabras?

El Texto no lo refleja ¿Qué te hace pensar que a ellos les dirige Jesús esta Palabra?

¿Por qué Jesús habrá esperado que saliera Judas?

¿Qué dice Jesús de su propia Gloria? ¿A qué se refiere en concreto?

¿Cuál será la novedad del Mandamiento que les da?

 

 

 

*      Segundo Paso

Meditemos: ¿Qué me o qué nos dice el Texto?

 

Meditar es reflexionar y llevar a la propia vida, el mensaje de la Palabra de Dios. Para ello proponemos las siguientes pautas:

 

¿Me siento parte del grupo de los discípulos del Señor?

¿Cuál fuese sido mi reacción si estuviera en la escena que hemos escuchado hoy?

¿He descubierto la Gloria de Dios en mi vida? ¿En cuales situaciones?

¿Qué relación puede haber entre la Gloria de la que habla Jesús y el mandamiento del amor?

¿Por qué para mí, esta palabra es Buena Noticia? ¿En qué me puede ayudar concretamente?

¿Me siento amado por Dios? ¿Por qué?

¿Amo a los demás como nos manda Jesús?

¿Cómo puedo manifestar a los demás el amor al estilo de Jesús?

 

 

 

*      Tercer paso

Oramos: ¿Qué le digo o qué le decimos a Dios?

 

“Orar es hablar con quien se que me ama” (Santa Teresa de Jesús). Podemos interiorizar la Oración Colecta de este tercer Domingo de Cuaresma:

 

“Señor que te has dignado redimirnos y hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre, y haz que cuantos creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna. Amén”

 

 

 

*      Cuarto paso

Contemplamos y actuamos

 

Una vez que hemos escuchado la Palabra de Dios, nos disponernos a ponerla en práctica. La acción es producto de una profunda reflexión (contemplación).

 

- Reflexionamos partiendo de 1ª Carta a Los Corintios 13,1-13:

 

“Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como campana de bronce que resuena y nada más.

Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo amor, nada soy.

Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es paciente, es servicial, no es envidioso, no se jacta, no es engreído. El amor es cuidadoso. No busca su interés. No se irrita. No lleva cuenta del mal. No se alegra de la injusticia. Se alegra con la verdad. El amor todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. El amor no termina nunca.

Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. Porque imperfecta es nuestra ciencia e imperfecta nuestra profecía. Cuando venga lo perfecto desaparecerá lo imperfecto. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido. Por ahora permanecen la fe, la esperanza y la caridad. Pero la mayor de todas ellas es el amor”.

- Ahora nos preguntamos: ¿COMO LLEVO ESTO A MI VIDA PERSONAL Y COMUNITARIA?

 

 

 

*      Podemos terminar con la siguiente Oración:

“El amor que Tú me ofreces sobrepasa mi entendimiento; por eso te digo de corazón: Gracias Señor. Gracias por el don de la fe; por esta Palabra que ilumina mi encuentro contigo, el único que da paz y alegría a mi pobre y maltratado corazón. Gracias Señor, por la dignidad que me has dado con el Bautismo al hacerme hijo tuyo. Haz que pueda ver y tratar a los demás como mis hermanos. Gracias, Señor, Gracias”.

 

 

Por: Ender Moissant, Seminarista.

 

 

 

 

[Pastoral de Medios]

Diócesis de San Fernando de Apure

Venezuela - Abril 2010.

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