Estado Apure - Venezuela

 
En nuestra sociedad actual se ve con malos ojos al hombre o a l

El Celibato Sacerdotal:

una vida de entrega al estilo de Jesús.


Oficina de Prensa

Diócesis de San Fernando de Apure.


Recientemente los medios de comunicación han publicado noticias en las que están involucrados sacerdotes de la Iglesia Católica, reflejando además posturas a favor y en contra de muchas personas que en el fondo desconocen el asunto en cuestión. Entre los comentarios se dejan escuchar: "es normal que un hombre esté con una mujer..." "¿qué tiene de malo?" "Deberían dejar que los curas se casen..." "¡nadie cumple eso!", y pare Ud. de contar.


Lo cierto es que todo Sacerdote consagrado, Presbítero o "Padre" (como cariñosamente le dice el pueblo) no es cualquier hombre: es una persona llamada por el Señor a entregarse por completo a Él y a su Iglesia; El Sacerdote entrega conciente y libremente todas las áreas de su vida (tiempo, disposición, afectos, sexualidad, intelecto, etc.) por un gran Ideal: el Reino de Dios. A esta entrega total, o a este compromiso de vivir soltero para servir al reino toda la vida, es lo que se conoce como Celibato.


¿De donde saca esto la Iglesia? El Celibato es una norma disciplinar, pero no es invento de los Curas o de los Obispos como la dicen algunos. Tiene su fundamento, como todo lo que enseña la Iglesia Católica, en la Palabra de Dios. En el Antiguo Testamento la virginidad era signo de esterilidad lo cual era vergonzoso y humillante (por ejemplo, Génesis 30,23; 1 de Samuel 1,11). Pero no podemos quedarnos allí, pues los Cristianos Católicos somos hijos del Nuevo Testamento donde hay muchas afirmaciones acerca del Celibato o la Virginidad Religiosa.

En los Evangelios, encontramos que en una ocasión los fariseos le pusieron una trampa a Jesús acerca de una mujer que se casó con 7 hombres y todos murieron; ellos le preguntaron: "Maestro cuando ella muera, ¿de cual será esposa en el cielo? Jesús le dice: En esta vida hombres y mujeres se casan, pero en la resurrección no sucederá así porque serán como Ángeles" (Mateo 22, 29-30). En otra parte encontramos que Jesús dice: "Hay quienes en esta vida se hacen eunucos (es decir, no se casan) por el Reino de los cielos" (Mateo 19,12). Y mas adelante, en Mateo 19,29: "todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o haciendas por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna". Lo mismo podemos decir de San Pablo que, aunque recomienda a los "supervisores" (es decir, a los Obispos) "tener una sola mujer" (1 de Timoteo 3,2), en otra parte sostiene: "el que se está soltero se preocupa libremente por las cosas del Señor y por agradarle" (1 de Corintios 7,32).


Todas estas verdades fueron reflexionadas con el paso del tiempo, y basados en la experiencia que se vivía como Pueblo de Dios, el Papa Calixto II, en el Concilio de Letrán, en el año 1123, promulgó oficialmente el Celibato para todo el Clero del Rito Latino, es decir para todos los sacerdotes de la Iglesia Católica en Occidente a la cual pertenecemos nosotros en Apure.


El Celibato no es una simple renuncia a no casarse. Ciertamente se renuncia a algo grande (tener una familia) pero para optar libremente por algo más grande: el Reino de Dios. Por tanto, el Sacerdote deja de ser el hombre de una mujer para ser el hombre de la Comunidad. Otro mito que hay que desmentir es que el Celibato anula la sexualidad: el sacerdote sigue siendo un hombre, y de verdad, que da testimonio en la tierra de lo que viviremos en el cielo. "Se trata de un estado de vida que exige asumir con madurez la propia afectividad y sexualidad, viviéndolas con serenidad y alegría en un camino comunitario". (Documento de Aparecida #196).


El Celibato es un don de Dios que permite al Sacerdote asumir el estilo de vida del mismo Jesús, y que debemos valorar todos los Cristianos Católicos porque esa entrega fecunda edifica a la Comunidad.

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