Estado Apure - Venezuela

 

Se acerca el fin del mundo

Pbro. José Ramírez. Párroco de San Rafael de Atamaica.

Una Sociólogo cuando era estudiante nos dijo, en su forma paradójica de enseñar, lo siguiente: ‘‘quieres dominar a alguien? Llénalo de miedo’’. Durante lo que he observado en la vida, me doy cuenta que ese es el sistema que usan muchas madres para sujetar a sus hijos. Cuando son pequeños y quieren que ellos dejen de hacer algo les dicen: ‘‘¡Ahí viene el coco! (sapo, culebra, el loco o lo que le tenga mido el niño). Cuando ya son jóvenes, en lugar de decirle que se preocupan cuando salen o cuando no saben donde estás, lo que les dicen es: ‘‘No salgas a la calle que hay mucho peligro… ¡Por ahí anda un balandro!’’. O cosas por el estilo.

Hoy día, con ocasión de los cambios climáticos, los temblores y todas las cosas que están sucediendo muchos se la pasan hablando del fin del mundo. Gritan a todo pulmón que se acercan días terribles; que el mundo se va acabar por algún temblor; que el mundo va arder en llamas; que no se va a conseguir comida aunque se tenga la plata en la mano; que nos vamos a morir ahogados como en tiempo de Noé y pare de contar. Todas estas advertencias son usadas con la finalidad de asustar a quien oye para que cambie de religión.

Esta manera de actuar me recuerda al cuento del pollito que vio levantarse un torbellino de polvo y concluyó que el mundo se iba acabar. Corrió al gallinero, se lo dijo a todas las aves y se preguntaron unos a otras qué podían hacer. Surgió entonces una genial idea: ‘‘¡Vamos a la casa de la zorra!... ella es muy lista y sabrá qué hacer’’. Ciertamente la zorra halló la solución: les dijo que se quedaran en su madriguera porque era muy segura. Al otro día amaneció botando el montón de plumas. ¡Se los comió a todos!

Pensando bien la situación se me ocurrió que yo también quiero montar un negocio de esos. Si logro asustar por lo menos a cincuenta personas, los llevo a mi local, y a cada uno lo quito el diezmo (el 10%) de lo que gana, así ya tendré resuelto mi futuro.

No, bueno, hablando en serio. Lo que escribo es para aquellas personas que todavía no les han metido el miedo entre los tuétanos de los huesos. La vacuna que les recomiendo es la siguiente: pregúntese: si nosotros estamos esperando a Jesucristo, entonces, ¿por qué hemos de andar temiendo el fin del mundo o que venga Jesucristo? Al contrario, debemos decir: ¡Maranathá!, que significa: ‘‘Ven Señor’’. Que baje el cielo a la tierra no es malo. Que Jesucristo va a venir hacer el juicio, bueno, pórtese bien; cambie la mala conducta. Tómese en serio la vida espiritual. Asista a Misa, confiésese, haga oración, busque a Dios.

Que en la Iglesia Católica la gente se condena, es mentira; y una mentira no porque la digan o la acepten millones de personas es verdad. La Iglesia Católica la fundó Jesucristo y no nació ahorita sino hace 2009 años. Durante esos 2009 ha sido la tabla de salvación que dejó Jesucristo para todos. Por eso, si el mundo se va acabar, cosa que no va a suceder algún día, lo importante no es cambiar de religión. Lo importante es que ud.  Viva como un verdadero cristiano. Por lo demás, no se preocupe, porque ni el mismo Jesucristo sabía  cuando se iba a acabar el mundo. Él dijo: ‘‘ Ni el Hijo del Hombre sabe la hora’’ (Marcos 13,32; Mateo 24,29). Así que, ¡ANIMO!

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