Estado Apure - Venezuela

 

Mensaje de Pascua del Obispo Diocesano:

“Verdaderamente ha Resucitado el Señor y nos ha hecho partícipes de su Justicia”

[Mons. Víctor Manuel Pérez Rojas]

Un anuncio gozoso retumba en toda la tierra: el Señor Jesús, el mismo que fue crucificado por ser fiel a su misión y que murió para salvarnos, ha Resucitado; está vivo; la muerte no pudo retenerle; Él ha vencido y vive eternamente.

Ese mensaje, traducido en “experiencia” para el pueblo cristiano que con piedad se preparó durante toda la Cuaresma, llena de alegría, de paz y esperanza a toda la humanidad, porque nos dice que la muerte, representación de todo lo que se opone a la felicidad de los seres humanos, no tiene la última palabra. En la Resurrección de Jesús descubrimos que el “bien” siempre resultará vencedor, y la garantía de esto es que Dios hace justicia a los que se acogen a Él.

“En Cristo se nos ha manifestado la Justicia de Dios” (Cf. Rom 3 21-22). Este es el tema que el Santo Padre Benedicto XVI nos propuso como itinerario de reflexión al inicio de la Santa Cuaresma . En efecto, la crucifixión es un acto atroz de la injusticia humana, pues Jesús es inocente de toda culpa; Él es el siervo de Yahvé, el que se hizo en todo semejante a nosotros menos en el pecado, y fue condenado a pesar de todo el bien que pasó haciendo entre lo hombres y mujeres.

Sin embargo, Dios le hizo Justicia, le restituyó; “le levantó de entre los muertos”, como afirman las confesiones más antiguas, y le sentó a su derecha (Col. 3,1). La Resurrección es, pues, el acto supremo de la justicia de Dios, que cumplió su Palabra en la persona de Jesús, el primer “Dichoso” que vivió las bienaventuranzas.

Esta justicia la experimentamos los seres humanos por medio de la Fe en Cristo Jesús. Y se trata de un don gratuito, siempre inmerecido. En los Evangelios los discípulos corroboran la buena noticia de la resurrección, a través de las “apariciones” de Jesús. Los verbos utilizados nos indican que no son ellos los que le descubren, sino Jesús quién “se les aparece”, “se les revela”, “se les da a conocer”. ¿A quienes? Dirá Pedro: “no a todos, sino a aquellos que Él había elegido de ante mano como testigos” (Hch 10,41); es decir, a los que creyeron en Él, a sus discípulos, a los que llamó para estar con Él y a quienes luego envió a predicar (Cf. Mc 3,14).

Es así que, la experiencia de Cristo Resucitado está muy ligada al Discipulado y a la Misión; una realidad que se pone a nuestro alcance mediante la Fe y la participación de los sacramentos, lo cual conduce necesariamente a un compromiso auténticamente cristiano y misionero.

Los discípulos Misioneros del Señor nos alegramos por la victoria de Jesucristo sobre el pecado y sobre la muerte, no sólo porque conozcamos el mensaje, sino porque hemos tenido la experiencia del Resucitado en nuestras vidas, y este es el contenido del mensaje que estamos llamados a anunciar para iluminar muchas situaciones de muerte y de injusticia que nos afectan en la actualidad.

Deseo para todos unas felices Pascuas de Resurrección; que María Santísima interceda por nosotros para continuar con alegría la misión que el Señor ha puesto en nuestras manos.

Mons. Víctor Manuel Pérez Rojas

Obispo de San Fernando de Apure

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