Estado Apure - Venezuela
San Fernando, 10 de Mayo del 2009
María es Madre, Discípula y Misionera
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Mons. Víctor Manuel Pérez Rojas Obispo de San Fernando de Apure |
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Hemos iniciado el mes especialmente dedicado a las Madres: a nuestra madre terrena, que nos ha dado la vida, y nuestra madre celeste que nos dado el autor de la Vida eterna, María.
En esta hora de gracia en que nuestra Iglesia quiere enfatizar el Discipulado y la Misión, ella se nos presenta como modelo perfecto de seguimiento de Cristo. Así lo recuerda el Documento de Aparecida: María Santísima, la Virgen pura y sin mancha es para nosotros escuela de fe, destinada a conducirnos y a fortalecernos en el camino que lleva al encuentro con el Creador del cielo y la tierra' (Nº 270). 'Ella que conservaba todos estos recuerdos y los meditaba en su corazón (Lucas 2,19) nos enseña la importancia de la escucha de la Palabra de Dios en la vida del Discípulo Misionero... En el canto del Magnificat apreciamos cómo ella habla y piensa con la Palabra de Dios, cómo la Palabra de Dios se hace su palabra y cómo su palabra nace de la Palabra de Dios. Y así estando íntimamente relacionada con la Palabra de Dios, Ella llega a ser Madre de la Palabra Encarnada (Cf. Nº 271). Esta relación con María Madre y su Hijo Jesús es facilitada por el rezo del Santo Rosario, donde 'El pueblo Cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la Madre del Redentor' (Ibíd.).
Permanezcamos pues en la Escuela de la Santísima Virgen María y honrémosle con el Santo Rosario en todos los hogares de nuestra Diócesis. Honrándola a Ella, honramos a Jesucristo, que nos ha reconciliando con el Padre, haciéndonos hijos suyos.