Estado Apure - Venezuela
San Fernando, 31 de Mayo del 2009
La Trinidad:
¡Un estilo de vida, según Dios!
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Mons. Víctor Manuel Pérez Rojas Obispo de San Fernando de Apure |
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Celebramos hoy la Solemnidad de la Santísima Trinidad, misterio fundamental de nuestra fe que nos descubre otra nota de la naturaleza misionera de la Iglesia.
En la Biblia encontramos que Dios recibe muchos nombres y muchos títulos que expresan lo que Él significa o puede significar para nosotros. Ya en las primeras páginas del Antiguo Testamento encontramos que el nombre propio de Dios es YHWH (Gen 2,4). Y su significado lo descubrimos en la experiencia que tuvo Moisés en el Éxodo: Dios se le revela como 'Yo soy. Este es mi nombre por siempre: este es el título con el que seré recordado de generación en generación'; (Ex 3,14-15). Pero antes, al enviarlo a su pueblo Dios le asegura a Moisés su apoyo y compañía: 'Dijo Dios a Moisés: "¡Ve, Yo estaré contigo!'; (Ex 3,12). Es la experiencia más profunda que el pueblo tiene de Dios y que le lleva a descubrir que su presencia amiga, cercana y liberadora; es el Emmanuel, el Dios con nosotros. Es la misma certeza que Jesús comunica a sus discípulos, tal como lo hemos escuchado hoy en la Eucaristía: "Estaré con vosotros todos los días, hasta el fin de los tiempos'; (Mateo 28,20).
Jesús nos enseña con su vida que la misma experiencia que tuvo Moisés se puede significar llamando a Dios ABBA, es decir “Padre mio†(Marcos 14,36), abriendo un nuevo camino en las relaciones de Dios con su Pueblo. Él, además prometió a los suyos el Espíritu Santo que nos hace llamar a Dios Padre (Romanos 8,15); un regalo les ayudaría a comprender todas las verdades que vienen Dios (Juan 16,15). En otras palabras, es a través del Espíritu como Dios nos instruye, revelándonos su rostro de Padre (Juan 14,26; 16,12).
Como podemos apreciar, es el mismo Jesús quien nos revela el misterio de la Santísima Trinidad; misterio que refiere al Dios que es a la vez UNO Y TRINO: Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas que siendo distintas, constituyen la perfecta unidad. Y esto es lo que celebramos hoy: que Dios no es triste soledad sino que gozosa comunión. Se trata de una Buena Noticia que se nos presenta como estilo de vida: en la Iglesia estamos llamados a vivir en comunión en medio de la diversidad de personalidades y criterios. Un llamado que tienen que ver con la Misión de la Iglesia, y por tanto con su misma naturaleza: 'La Iglesia es comunión en misión; es comunión trinitaria en tensión misionera' (Concilio Plenario, Doc. 2 #52).
La Santísima Trinidad no es tan solo un misterio para contemplar: celebrarlo implica revisar nuestras relaciones interpersonales y asumir decididamente la comunión como estilo de vida.