Estado Apure - Venezuela
Ecumenismo
[Oficina de prensa - Diócesis de San Fernando de
Apure]
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Introducción
La Iglesia es la gran comunidad formada por hombres
y mujeres que, renacidos en el baño del Bautismo, viven en el mundo como creaturas
nuevas, dando testimonio de la novedad del Evangelio de su Señor. Desde los
primeros siglos del Cristianismo, los miembros de Iglesia han experimentado
fuertes momentos de tensión que, con el pasar del tiempo, fueron desembocando
en “fracturas” que produjeron la división de la Iglesia y, en consecuencia, el
surgimiento de otras Iglesia que se defienden su autenticidad.
Este proceso de “fractura” a la unidad de la Iglesia
se conoce con el nombre de CISMA. En la historia de la Iglesia se
conocen dos grandes cismas: uno sucedido hacia el siglo XI (el cual se
conoce con el nombre de “Cisma de Oriente y de Occidente”), que dividió
a la Iglesia en Católicos (Occidente) y Ortodoxos (Oriente); y otro sucedido
hacia el siglo XV que, tras la reforma
de Martín Lutero, dio origen a todo el movimiento protestante.
Entrado el siglo XX las Iglesias comenzaron a sentir
las consecuencias del pecado de división y comienza así un movimiento en busca
de la unidad que se conoce con el nombre de Ecumenismo.
El Concilio Plenario Venezolano nos esboza
su significado en el Documento conciliar “Ecumenismo y Diálogo Interreligioso”.
Definición
El ecumenismo
es un movimiento que ora y trabaja por la unidad de los cristianos, según el mandato de Jesús (“Que
todos sean UNO – Jn 17,21) y teniendo como ideal la unidad que mostró la
primera Iglesia en Jerusalén: “Acudían asiduamente a la enseñanza de los
apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones. Toda la
gente estaba asombrada, ya que se multiplicaban los prodigios y milagros hechos
por los apóstoles en Jerusalén. Todos los creyentes vivían unidos y compartían
todo cuanto tenían” (He 2, 42‑44); “La multitud de los fieles
tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba como suyo lo que
poseía, sino que todo lo tenían en común” (He 4, 32). (EDI, núm. 25)
“El Ecumenismo
exige la conversión interior, pues los deseos de unidad, brotan y maduran
como fruto de la renovación de la mente, de la abnegación de si mismo y de una
efusión de la Caridad (Cf. UR 7) (EDI, núm. 32)
“El ecumenismo supone la convivencia
en la caridad recíproca de todos los que profesamos una misma fe, un solo
bautismo y un solo Señor (Cf. Ef 4, 3‑6)”. (EDI, núm. 33)
“El Ecumenismo implica una conciencia
por parte de todos los católicos de las propias diferencias, considerando “con
ánimo sincero y diligente, lo que hay que renovar y corregir en la misma familia
católica, para que su vida de más fiel y claro testimonio de la doctrina y las
normas dadas por Cristo a los Apóstoles (UR 4).” (EDI, núm. 34)
Nota importante
El Concilio Vaticano II ha precisado que un autentico Ecumenismo no debe
confundirse con la renuncia de las propias verdades y convicciones en aras de
un supuesto entendimiento (Cf. EDI, núm. 35).
El Papa Benedicto XVI lo explica de la siguiente manera: “La unidad que buscamos no es ni absorción
ni fusión, sino respeto de la multiforme plenitud de la Iglesia la cual, de
acuerdo con la voluntad de su Fundador, Jesucristo, debe ser siempre una,
santa, católica y apostólica” (Ibíd.)
Abreviaturas:
EDI:
Documento del Concilio Plenario Venezolano “Ecumenismo y Diálogo
Interreligioso”.
UR: Decreto
del Concilio Vaticano II “Unitatis Redintegratio”.
Oficina de prensa - Diócesis de San
Fernando de Apure
Enero 2010